
El riesgo país argentino volvió a ubicarse por encima de los 600 puntos básicos. El 25 de septiembre el indicador cerró en 609 unidades, el nivel más alto desde comienzos de abril.
La cifra marca un fuerte contraste con el mínimo de 402 puntos que había tocado el 10 de julio. En poco más de dos meses y medio, el riesgo país acumuló una suba de 207 puntos, equivalente a un incremento del 51,5%.
El retroceso no se limitó al indicador de riesgo país. También cayeron los bonos soberanos argentinos en dólares, en particular los de mayor plazo, mientras el S&P Merval acumuló cinco jornadas consecutivas a la baja.
Factores externos e internos
La suba responde a una combinación de causas locales e internacionales. Afuera, el aumento de las tasas de interés y una mayor volatilidad global le restaron atractivo a los activos de países emergentes.
Puertas adentro, pesan la desaceleración en la compra de reservas, el encarecimiento de la deuda en dólares bajo legislación argentina y la incertidumbre política y electoral, en un escenario que ya muestra señales de debilidad en la actividad económica.
Uno de los focos de tensión llegó desde Estados Unidos, donde la tasa del bono del Tesoro a diez años superó el 5,2%, uno de los niveles más altos de las últimas décadas. Los mercados empezaron a proyectar tasas de interés elevadas por un período más prolongado.
Ese movimiento repercute de manera directa sobre los países emergentes. El rendimiento que se le exige a la deuda argentina surge de sumar la tasa considerada libre de riesgo de Estados Unidos más la prima adicional por el riesgo específico del país. Por eso, cuando sube el rendimiento de los bonos estadounidenses, también aumenta el costo financiero para economías como la argentina, aunque no haya un deterioro adicional en sus variables propias.
Un informe de PXQ Consultora, dirigida por Emmanuel Álvarez Agis, advirtió sobre este efecto y señaló que el costo al que el Tesoro podría intentar volver a emitir deuda aumenta, incluso sin un empeoramiento específico de los fundamentos argentinos.
El dato es relevante porque Argentina necesita recuperar el acceso al financiamiento internacional, algo que depende de una reducción sostenida del riesgo país que permita emitir deuda externa a tasas consideradas manejables.
Petróleo y tensión geopolítica
A la suba de tasas se sumó otro factor externo: el repunte del precio del petróleo en medio de la tensión en Medio Oriente. El Brent volvió a ubicarse por encima de los 100 dólares por barril y llegó a acercarse a los 107 dólares durante la semana, en el marco de ataques hutíes contra Arabia Saudita y sin avances definitivos entre Washington y Teherán.
Un petróleo más caro presiona sobre las expectativas de inflación en Estados Unidos y puede contribuir a mantener elevadas las tasas de interés. Para los mercados emergentes, esto implica ofrecer mayores rendimientos para atraer capitales frente a instrumentos estadounidenses considerados de menor riesgo.
El escenario internacional también incluye otros procesos electorales relevantes, entre ellos las elecciones de Brasil y Estados Unidos. En el caso argentino, la evolución de Brasil tiene especial peso por su relevancia comercial y financiera para la región.
Desde PXQ señalaron que el contexto externo ofrece hoy menos margen para una compresión de los rendimientos de los bonos argentinos que permita avanzar hacia una eventual colocación de deuda en los mercados internacionales.
El economista Gustavo Ber también apuntó a esta combinación de factores. Según su análisis, el escenario internacional presenta elementos favorables por el lado de los commodities, pero al mismo tiempo implica un desafío por el nivel de las tasas de interés.
La mejora en los precios de algunos productos de exportación puede favorecer el ingreso de divisas al país, pero no alcanza para compensar el impacto financiero de tasas internacionales más altas.
La nueva suba del riesgo país vuelve a poner el costo del financiamiento externo en el centro del debate económico, mientras el mercado sigue de cerca la evolución de las reservas, los bonos soberanos, las variables fiscales y el clima político de los próximos meses.

