
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, defendió el programa económico del Gobierno nacional. Sostuvo que el principal legado del presidente Javier Milei no dependerá de los resultados inmediatos de su gestión, sino de las reformas que podrían cambiar el rumbo productivo del país.
Lo planteó en una columna publicada en el diario La Nación. Según el funcionario, el Gobierno busca sentar las bases de una economía basada en el equilibrio fiscal, la libertad económica y el respeto por los derechos de propiedad. En ese marco, consideró que la administración podría ser recordada por haber abierto una nueva etapa de desarrollo, más allá de las dificultades y los costos de la transición.
Para Sturzenegger, el desafío es convertir esos principios en cambios concretos. Señaló que muchas de las modificaciones regulatorias impulsadas desde la llegada de Milei al poder quedan opacadas por la discusión cotidiana sobre la coyuntura.
“La primera presidencia de Javier Milei podrá ser recordada por haber plantado las bases del retorno del país a la prosperidad”.
El análisis apunta a las transformaciones que, según el Gobierno, permitirían ampliar las exportaciones, reducir los costos de producción y atraer inversiones privadas.
Energía, minería y agro
El sector energético es uno de los pilares del planteo oficial. El ministro vinculó el crecimiento de la producción petrolera con los cambios introducidos por la Ley Bases, en particular con la eliminación de restricciones que, según su interpretación, distorsionaban los precios y desalentaban las inversiones. Proyectó que la producción de petróleo alcanzará durante 2026 cerca de un millón de barriles diarios, un récord histórico. Estimó además que las exportaciones energéticas podrían llegar a los u$s47.000 millones en 2035.
En minería, destacó la modificación de las condiciones regulatorias para desarrollar proyectos. Como referencia, comparó el desempeño argentino con el chileno y sostuvo que el país podría avanzar hacia exportaciones mineras por u$s42.000 millones anuales en 2035.
También incluyó al agro entre los sectores con margen para ganar productividad. Mencionó cambios en las reglas de propiedad intelectual de las semillas, la incorporación de nuevas tecnologías y la ampliación de mercados internacionales para los productos argentinos.
Infraestructura, logística y comercio
Sturzenegger identificó a la infraestructura y la logística como factores centrales para mejorar la competitividad. Entre las iniciativas mencionó las concesiones de rutas nacionales, la licitación del Belgrano Cargas y la posibilidad de ampliar el uso de bitrenes para abaratar el transporte terrestre. Según sus estimaciones, estas medidas podrían reducir de manera significativa los costos de traslado de mercaderías, especialmente en las economías regionales.
La apertura comercial ocupa otro lugar central en su diagnóstico. Destacó los acuerdos internacionales impulsados por el Gobierno y señaló que el acceso a nuevos mercados puede ampliar las oportunidades para las empresas locales. Defendió también los cambios en las regulaciones laborales y del mercado de capitales, con el argumento de que facilitarían las contrataciones, reducirían la litigiosidad y ampliarían las fuentes de financiamiento para las compañías, incluidas las pequeñas y medianas empresas.
Privatizaciones y proyección
La columna también reivindica el avance de la agenda de privatizaciones y concesiones. Sturzenegger sostuvo que, hacia el final del primer mandato de Milei, el Estado podría haberse retirado de la gestión de buena parte de sus activos energéticos, con excepción de YPF, y haber concesionado servicios e infraestructura como rutas, trenes e Hidrovía. Mencionó además la posibilidad de avanzar con la empresa de aguas del área metropolitana y con Intercargo.
Según el funcionario, esa estrategia busca reducir el peso del Estado empresario y trasladar al sector privado la gestión de actividades productivas y de infraestructura. También enumeró proyectos vinculados con la navegación de los ríos, la ampliación de gasoductos y el desarrollo petroquímico. Sostiene que una mayor libertad económica, acompañada por reglas estables, puede impulsar nuevas actividades y redistribuir geográficamente el empleo y la producción.
En su proyección, imaginó una Argentina con más actividad exportadora, mayor desarrollo del interior y nuevas oportunidades laborales fuera del área metropolitana. Planteó que millones de personas podrían trasladarse a ciudades del interior si allí se concentran nuevas inversiones y puestos de trabajo. Se trata de una proyección sobre efectos futuros del programa, no de un resultado garantizado.
Sturzenegger reconoció que, dentro de 30 años, habrá discusiones sobre los aciertos y errores del proceso. Sostuvo que, si las reformas se consolidan, Milei podría ser recordado menos por los resultados inmediatos de su gestión que por haber abierto una oportunidad de desarrollo para el país.

